7 pósit sobre participación social y una consideración final

7 pósit sobre participación social y una consideración final

Imagen: creación colectiva en el Seminario 2014 de la Red Creando Futuro de Andalucía.

Este es un artículo destinado principalmente a las personas que participamos en procesos que persiguen el fomento de la participación social en cualquiera de sus fases, desde el diseño hasta la evaluación. La propuesta es reflexionar sobre algunos hábitos en nuestro día a día. Nos gusta la participasión: la degustamos, la observamos, la cuidamos, la conocemos… en definitiva, la disfrutamos.

“Cada error en cada intersección no es un paso atrás, es un paso más”
Ya lo dice Vetusta Morla en su tema “Mapas”. Y hablando de participación, cualquier iniciativa que tomemos cuando nos encontremos en un punto en el que no sepamos para dónde tirar, debe ser valorada como una experiencia más, indistintamente de a dónde nos conduzca, seguro que sabremos sacar una enseñanza positiva y cada paso es importante. Y no me refiero necesariamente a la expresión “echar un paso atrás para tomar impulso”. Famosa es la frase de Samuel Becket  “fracasa más, fracasa mejor“.

“Un clip mejor que una grapa”
Cuando grapamos un documento es porque pensamos que lo hemos finalizado y queremos que las hojas no queden sueltas y se puedan desordenar. A veces, provisionalmente, usamos un clip, instrumento que también usamos cuando queremos unir varios documentos previamente grapados. Cuando diseñamos un proceso que pretendemos participativo ¿lo grapamos? Es decir, ¿creemos que ya lo tenemos finalizado? Metafóricamente hablando, opino que siempre tenemos que trabajar con la idea de clip, es decir, de poder ir añadiendo ideas, propuestas, dudas, incertidumbres… Y, sinceramente, quienes nos preocupamos por dinamizar la participación creo que trabajamos con clips, aunque a veces he visto propuestas tan “grapadas” que no dejaban ni añadir un pósit.

“Que un escalón no se convierte en una muralla”
Está claro: no hay pasos infranqueables y, sobre todo, los impedimentos que no sean autoimpuestos. Podremos tropezar y caernos, pero levantarse es obligatorio. Es fundamental afrontar cualquier proceso de dinamización de la participación social con optitud: actitud positiva y optimismo.

“Puerta a puerta”
Tenemos que actuar igual que la mayoría de los servicios de mensajería. Si queremos que un proyecto sea realmente participado tenemos que ir a buscar personalmente a quienes queremos involucrar. He sido partícipe de una gran cantidad de proyectos y, en algunos de ellos, reconozco que la labor de difusión prácticamente se ha quedado reducida a colocar unos cuantos carteles. Y claro, después nos quejamos de que la gente “no viene”. ¿Cuántas veces no creamos eventos en facebook y al ver que bastantes personas han marcado que asistirán creemos que vamos a morir de éxito? Y llegado el momento, ¿cuánta gente asiste?

“De idea a partitura”
Diseñar un proyecto cuyo objetivo es dinamizar la participación social es un trabajo similar a crear una partitura para piano: hay que seleccionar qué teclas tocar. Nuestra idea original tenemos que transformarla en una música que atraiga, que enganche, que seduzca. Ese camino lo podemos recorrer haciendo uso de diferentes técnicas, por ejemplo empezando por una buena y copiosa lluvia de ideas.

“Una hora es algo más que 60 minutos”
Para todas las personas el tiempo no transcurre igual, pero además los ritmos son distintos y particulares y hay que respetarlos. Unos procesos puede que vayan más rápido que otros, o más lentos, según las personas que participan en ellos. Cuestiones como disponibilidad, dedicación, entusiasmo, etc. influirán en el tiempo de la participación. Un buen diagnóstico inicial en función del grupo, de las personas que lo componen, nos ayudará bastante a programar metas y a elaborar un cronograma lo más acertado posible.

“Uno más uno igual a tres
Hablando de participación social, las sinergias están claras: el efecto de la acción de dos personas siempre será superior a la suma de los efectos individuales. No obstante, hay que estar alerta ante la posibilidad de personas tóxicas, cuya labor más que un avance suponga una rémora, una complicación permanente. O, por otro lado, puede surgir un conflicto de intereses, de metas a alcanzar.

Consideración final

Las personas que se embarcan en un mismo proyecto de participación social es bastante probable que lo hagan por diferentes motivos, que posean distintas necesidades, diferentes valores y/o intereses. Al mismo tiempo, dichas personas vendrán con equipajes distintos (experiencias anteriores de trabajo en equipo, facilidad para comunicarse y relacionarse, formación, recursos…). Y a todo ello habrá que añadir los medios de que se disponga (equipos, espacios…) y algo tan fundamental como la habilidad en el uso de diferentes técnicas de toma de decisiones y de resolución de conflictos. ¿Motivante, no? Pues manos a la obra.

Comparte enShare on FacebookTweet about this on Twitter