Incorporación de la gestión de la calidad en los proyectos de dinamización sociocultural

Incorporación de la gestión de la calidad en los proyectos de dinamización sociocultural

¿Es frecuente resaltar en nuestros proyectos de dinamización sociocultural la gestión de la calidad de los mismos? Tenemos la sensación de que no es así. Al menos, por nuestra parte hemos de reconocer que en los proyectos que formulamos no incorporamos ese punto, al menos así definido. Vamos a ver por qué la calidad es necesaria tenerla en cuenta en la fase de formulación (más allá de que una administración tenga implantado un sistema de calidad).

Vamos a servirnos del artículo titulado Gestionar amb qualitat al Tercer Sector – La qualitat dins d’una entitat és el compromís de millora contínua dels processos per assolir la satisfacció de les necessitats i expectatives (Gestionar con calidad el Tercer Sector – La calidad dentro de una entidad es el compromiso de mejora continua de los procesos para lograr la satisfacción de las necesidades y expectativas) publicado el 9 de abril de 2015 en la web Xarxanet.org, el cual hemos modificado ligeramente para hacerlo extensivo a cualquier proyecto de dinamización sociocultural, así como hemos incorporado algunos aspectos derivados de nuestra propia experiencia.

Empecemos por definir la calidad. La Plataforma de ONG de Acción Social la define como:
– una filosofía por la cual todas las personas de una organización aprenden, practican, participan y fomentan la mejora continua;
– una estrategia de las entidades para mantener y asegurar su viabilidad;
– una manera de hacer que aporta valor añadido a los resultados de la organización;
– un sistema de gestión resultado de adoptar la perspectiva de todos los clientes de la entidad.
¿No nos suena todo lo anterior? Quizás bajo otra formulación u otro prisma pero todo lo descrito son aspectos que solemos tener en cuenta.

Por otro lado, cuando formulamos nuestros proyectos de dinamización sociocultural es frecuente que tengamos en cuenta lo siguiente:
– orientar nuestra actividad a la satisfacción de las personas destinatarias, mediante la generación de productos o servicios de calidad (y más o menos así lo expresamos cuando diseñamos la evaluación);
– mediante la práctica, se va mejorando la capacidad de aprendizaje organizativo y ello se traduce en el desarrollo de procesos cada vez más eficientes, incluyendo el uso de recursos (la valoración de la eficiencia es otro punto frecuente en la evaluación);
– una preocupación por una gestión ética y transparente, consiguiendo así mayor legitimación social;
– búsqueda de la innovación y mejora permanente.
Es decir, calidad, calidad, calidad.

Se entiende como sistemas de gestión con calidad a aquellos sistemas que tienen como referencia códigos, normas o modelos que proporcionan directrices, orientaciones o requerimientos relacionados con la manera como se tiene que gestionar una organización o las actividades que desarrolla. Los más conocidos son las Normas ISO, que pueden servirnos de referencia aunque estén más enfocadas al mundo empresarial. El Instituto para la calidad de las ONG publicó en abril de 2014 la Norma ONG Calidad Versión 5 la cual recomendamos para su implantación en asociaciones y ONG.

La implantación de un sistema de calidad nos va a posibilitar:
1. Mejorar la organización interna, reforzando la colaboración y el trabajo en red de los diferentes actores de la entidad.
2. Impulsar la creación de productos y servicios innovadores (reflexionar sobre errores y soluciones nuevas estimula el estudio de líneas de mejora).
3. Organizar la documentación y la información interna y externa que dispone la entidad, facilitando así la toma de decisiones.
4. Ordenar y sistematizar los procedimientos: agilizarlos, simplificarlos, mejorarlos y evaluarlos de forma más eficaz, demostrando que se siguen procedimientos adecuados en la intervención social.
5. Motivar a las personas que trabajan en la organización, aumentando su participación y su identificación con los objetivos de la entidad.
6. Promover una mayor implicación de las persones destinatarias de nuestros proyectos en la intervención y en la gestión.

Para terminar, y sin ánimo de concluir el tema, nuestra recomendación es habilitar un punto específico dentro de la formulación de proyectos socioculturales que trate sobre la gestión de la calidad. Teniendo en cuenta la pertinencia de ir reflejando en todos los apartados del proyecto (desde la justificación y diagnóstico de la realidad, hasta la evaluación pasando por la metodología) los aspectos señalados a lo largo del artículo, se debe destacar especialmente en la evaluación de la eficiencia, eficacia e impacto de nuestra intervención.

¿Cuál es tu opinión al respecto? Déjanos tu comentario y si te parece interesante, comparte.

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