Patrimonio y dinamización sociocultural

Patrimonio y dinamización sociocultural

¿Todo recurso patrimonial es un producto turístico cultural? La respuesta es no, como bien sabremos. En este artículo vamos a tratar de aportar claves que nos puedan facilitar el diseño de un proyecto de dinamización sociocultural ligado al patrimonio. 

Comenzaremos por el concepto “recurso patrimonial”, indicando que, afortunadamente, se ha avanzado mucho en las últimas décadas en relación a lo que se entiende por patrimonio ligado a la cultura. Hoy en día, la identidad cultural se entiende que está conformada por algo más que el simple monumento. Así, se reconoce como parte integrante del patrimonio a lugares, bienes, actividades, conocimientos, prácticas, saberes y expresiones culturales. Queda claro, por tanto, que el patrimonio posee una función social que puede ser orientada al turismo mediante la creación de productos culturales basados en un modelo de desarrollo sostenible. Lamentablemente, ya han sido destruidos numerosos elementos de arquitectura “vernácula” o “popular” “no culta” debido a la infravaloración de ciertas señas de identidad colectiva.  

Tenemos recursos patrimoniales, ¿qué hacemos ahora? Como paso previo a la creación del producto cultural, tendremos que transformar dicho recurso en recurso turístico. Para ello deberemos de tener en cuenta lo siguiente:

– ubicación: conviene que esté localizado en un lugar físico. Esto es más difícil  si hablamos de recursos ligados al patrimonio oral por lo que deberemos encontrar un punto que simbolice el recurso (por ejemplo se me ocurre una plaza donde existan bancos, como símbolo de lugares donde la gente se sienta a hablar, compartir historias…);

– señalización, indicando horario de visita, teléfono de contacto (si es con cita previa), accesos (a ser posible que esté dotado de acceso universal);

– que esté dotado de un mínimo de servicio de información, mediante panel, código QR… indicando además de sus características, normas de uso, así como de ciertas infraestructuras básicas (y más si es o va a ser utilizado por numerosas personas, me estoy refiriendo a papeleras, aseos…);

– facilitar procesos de interpretación. La interpretación del patrimonio puede llegar a ser una excelente herramienta de gestión cultural de nuestro territorio. Independientemente de la formación de profesionales en la materia, creo que podemos impulsar iniciativas intergeneracionales de dinamización sociocultural del patrimonio donde se pongan en valor usos, costumbres, conocimientos… tradicionales, siendo apropiados por gente joven bajo el prisma de la contemporaneidad, aportando nuevos usos, nuevas costumbres, nuevos conocimientos… de forma que no sólo vendamos un destino, sino una experiencia auténtica. Por ejemplo, cada vez es más abundante la utilización de los códigos QR para dar información in situ sobre recursos patrimoniales.

A continuación, para elaborar nuestro producto turístico cultural deberemos pensar en equipamientos y servicios: alojamiento, restauración, oferta complementaria, difusión…

Y una vez que hemos llegado hasta aquí, la pregunta es ¿cómo involucrar a la comunidad en la gestión? En primer lugar, creo que hay que partir de la identificación con el producto. Es básico que la comunidad sienta como propio el producto diseñado y se implique en el mismo, primando los criterios de uso del recurso sobre los de consumo, como forma de preservarlo bajo parámetros de sostenibilidad. Para ello habrá que echar unos buenos ratos de charla, paseos y meriendas entre diversos actores sociales (una propuesta concreta es la puesta en marcha de “espacios de participación estratégica” donde confluyan la ciudadanía, sectores profesionales, y personal técnico y político del entorno). Y, por supuesto, conocer otras experiencias que nos puedan servir de guía.

Por último, recordaremos dos experiencias muy interesantes: una es Proyecto Cinetínere (proyecto audiovisual participativo en el medio rural para la recuperación social del patrimonio) y otra es una que se está llevando a cabo en la ciudad de Granada. Se trata de conocer un monumento como La Alhambra, o un barrio como el Albayzín a través de adivinanzas. Una especie de gymkhana que nos adentra emocionalmente en el patrimonio desde la perspectiva de la dinamización sociocultural.

Esperamos tus aportaciones a este apasionante tema.

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