Dinamización social de personas mayores

Dinamización social de personas mayores

El pasado mes de octubre de 2017 he tenido la oportunidad de impartir un curso titulado “Dinamización social de personas mayores“. A lo largo de 30 horas he podido desarrollar diferentes contenidos con el principal objetivo de conseguir que mi alumnado (mayoritariamente constituido por mujeres) ampliase sus conocimientos, experiencias y fuese capaz, al finalizar el curso, de implementar determinadas actividades trabajadas durante el mismo.

Los objetivos principales planteados han sido:

– Valorar la importancia de la participación social de las personas mayores tanto individual como colectivamente desde una perspectiva de género.
– Potenciar el envejecimiento activo asociado a la calidad de vida.
– Conocer y experimentar técnicas dirigidas a personas mayores, incluidas aquellas con algún grado de dependencia.

¿Qué contenidos fundamentales hemos trabajado?

En primer lugar, partimos de analizar la realidad de la comarca donde se realizó el curso, deteniéndonos especialmente en la participación de personas mayores. En este punto, hay que señalar que no siempre se conoce la realidad más cercana y gran parte de mis alumnas y alumno (sí, este tipo de acciones formativas se asocian a los “cuidados” y, lamentablemente, son trabajos más considerados propios de mujeres, debido ello a los procesos de construcción de las masculinidades (ver el artículo “Corresponsabilidad: una asignatura pendiente“) desconocían la existencia de centros de participación activa de personas mayores, centrando su experiencia en el cuidado de personas dependientes (cierto que desde una perspectiva de obtener un empleo, es más “fácil” acceder al cuidado de mayores que al de monitor/a de actividades en centros de mayores sin prácticamente ningún grado de dependencia). A partir de ahí, nos centramos en el perfil y características de las personas dinamizadoras y las principales habilidades para el trabajo con mayores.

El segundo bloque de contenidos, como consecuencia del anterior, ha tenido como foco principal conocer y analizar diferentes experiencias de movimiento asociativo de personas mayores, analizando  procesos y sistemas participativos, estilos de liderazgo, la participación desde la perspectiva de género y la relación de este sector de la población con otros (particularmente experiencias intergeneracionales).

La tercera parte del curso entraba ya en materia propia de programas y actividades dirigidas específicamente para personas mayores. Especial interés para mi alumnado por las actividades de estimulación cognitiva y mejora de la salud. Completamos con actividades de tipo cultural, formativo, recreativo y de uso de las tecnologías de la información y la comunicación.

En cuarto lugar, dedicamos un poco de tiempo a ver recursos públicos y privados (espacios, programas y proyectos, entidades privadas…).

Por último, los contenidos tratados han tenido que ver con la planificación de actividades de dinamización con personas mayores trabajando la formulación y gestión de pequeños proyectos.

A pesar de la gran cantidad de temas tratados, sacamos tiempo para visitar un centro de participación activa de mayores y realizar una pequeña práctica en una residencia de mayores, siendo ésta última el mejor colofón posible de un curso cargado de fuertes emociones, donde cada cual hemos puesto en común nuestros sentimientos y experiencias familiares, con sus ratos buenos y no tan buenos.

El total de 30 horas se mostró totalmente escaso y todas las partes nos quedamos con ganas de seguir compartiendo agradables momentos de formación y experimentación. Un impacto deseado ha sido la creación de una red para compartir información, necesidades formativas y experiencias.

Desde aquí mi agradecimiento a la Mancomunidad de Municipios de la Comarca de Huéscar (Granada) y, particularmente, a las 19 personas que han conformado el alumnado y de las que he aprendido bastante.

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