COOPERACIÓN-COLABORACIÓN-COCREACIÓN

COOPERACIÓN-COLABORACIÓN-COCREACIÓN

Con motivo de la realización de las Jornadas START YOU UP le hemos pedido a Álvaro Romero (docente de la cápsula formativa que se impartirá en dichas jornadas y miembro de la consultora “Faccendo, estrategias culturales“) un artículo sobre la importancia de la cooperación. 

Vuelve a fracasar, fracasa mejor.

Samuel Beckett

Cooperar no es algo nuevo. A lo largo de nuestra historia moderna se han sucedido modelos de cooperación y de colaboración en el terreno de la productividad. Los experimentos han sido múltiples, como el de los falansterios del socialismo utópico, o los más contemporáneos, como los kibutz hebreos. El resultado es desigual y muy contradictorio sobre la manera que tiene el ser humano de asociarse o de trabajar en comunidad. En sociología, dos términos alemanes dan sentido a dos categorías para entender las relaciones que se producen en una comunidad y que son esenciales a la hora de entender los procesos cooperativos:

  • Gemeinschaft, asociación de individuos orientados hacia la comunidad más que hacia su propio interés, en donde se regulan por reglas o creencias comunes sobre el comportamiento apropiado y la responsabilidad de los miembros para con los demás individualmente y para con la comunidad.
  • Gesellschaft, describe asociaciones en la cuales, para el individuo, la asociación mayor nunca tiene más importancia que el interés individual y carece del nivel de reglas compartidas.

Sobre 1990 surgen modelos que han dado como resultado diversas experiencias. Se trata de los denominados clúster o concentraciones de empresas con fines comunes, y con sistemas y cadenas de valor complementarias o similares.
Pero a pesar de todo este conocimiento, de todas las experiencias y del pensamiento económico que ha generado, sigue siendo complejo trabajar en cooperación. Con frecuencia damos carácter de cooperación a relaciones empresariales habituales y estandarizadas como las que se producen entre un cliente y su proveedor.

De igual manera, surgen en los últimos tiempos iniciativas de fomento de la cooperación por parte de las administraciones públicas a través de herramientas más o menos útiles, como plataformas digitales de networking, encuentros empresariales, etc. Herramientas que finalmente se convierten en escaparates en donde se organiza la demanda y la oferta, pero que no llegan a profundizar en  los verdaderos procesos de la cooperación interempresarial.

Otra manera de visualizar la cooperación se produce en entornos comunes empresarialmente; entonces hablamos de fórmulas más protocolizadas como las Join Venture (literalmente aventura conjunta), las UTE’s, o las spin-off. O de nuevos modelos basados en términos como coopetencia, en donde la cooperación/colaboración se enfoca únicamente a productos o servicios complementarios que no interfieren en las dinámicas propias de las empresas, como por ejemplo sucede en la industria audiovisual.

La realidad habla con datos cuantitativos y cualitativos, y nos dice que los casos de éxito son menos frecuentes de lo que desearíamos y que para cooperar es necesario realizar una especie de travesía del desierto que madure la propia idea empresarial y la defina, antes de adentrarnos en hibridarla con otros.

Continuando con la fórmula anterior, podemos definir el proceso cooperativo de esta sencilla manera:

CONOCER + INTERESES COMUNES = COOPERAR

Es decir, conocer la realidad de cada uno de las partes, identificar los intereses comunes e iniciar el proceso cooperativo. Esta es la fórmula que se pone en juego en networkings o encuentros entre empresas. Pero si rebuscamos más a fondo en el sentido ampliado que debe tener la cooperación, vemos este otro desarrollo:

CONOCER + {COMPARTIR + CONFIANZA + ADAPTACIÓN} + INTERESES COMUNES = COOPERAR

Esta ampliación de la fórmula exige de las empresas actitudes distintas y mucha más responsabilidad, pero sobre todo, se ponen en juego una serie de factores:

  • La cooperación está más relacionada con ofrecer y renunciar que con pedir y retener.
  • Se debe compartir información sensible.
  • También se deben compartir riesgos.
  • Es necesario referenciar clientes que amplíen el target.
  • Se establecen centrales de compra o servicios administrativos comunes.

Como se puede comprobar, plantear un proceso de cooperación puede ser interpretado desde distintos puntos de vista, pero siempre debe prevalecer el sentimiento de riqueza, de crecimiento, de oportunidad.

Esperamos tus comentarios y si te ha parecido de interés, comparte con tus amistades.

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