El Circo Social: una herramienta educativa para la transformación social

El Circo Social: una herramienta educativa para la transformación social

Imagen: fotografía de Luis Montero.

La semana pasada hablábamos de actividades culturales y transformación social. En esta ocasión, os mostramos un claro ejemplo gracias a la colaboración de Antonio Alcántara.

A principio de los años 80 del siglo pasado y en torno a la idea del Nuevo Circo o Circo Contemporáneo se inician procesos paralelos en diferentes lugares del mundo como Bélgica, Cataluña o Canadá donde el circo se convierte en una herramienta educativa para el empoderamiento de personas y comunidades en situaciones de desigualdad social. Experiencias como las de la Ecole du Cirque de Bruselas, el Ateneu Popular 9 Barris o la de Cirque du Monde de Cirque du Soleil son claros ejemplos. Este último ha desarrollado proyectos de circo social en diferentes lugares del mundo y los dos primeros forman parte de Caravan Red Europea en Formación y Circo Social.

El Circo Social es un proceso de enseñanza-aprendizaje de técnicas circenses que tiene como finalidad la inclusión de personas en situación de riesgo social y el desarrollo de comunidades. En una propuesta pedagógica de este tipo se consigue estimular la creatividad y promover las aptitudes sociales de los participantes. Estos pueden mejorar y desarrollar sus facultades relativas a la cooperación, la solidaridad, el esfuerzo, la superación, la comunicación, la autoestima y la participación a partir del aprendizaje de técnicas como el trapecio, la acrobacia, los malabares, los equilibrios y su posterior muestra.

El circo ha significado una posibilidad para personas en situación de exclusión social, ya que han encontrado una plataforma más allá de las barreras conocidas, han podido elevar su autoestima, mostrar la proyección de ellos mismos, y han logrado mover y remodelar las jerarquías sociales que se forman en las mentes de sus iguales, de sus profesores o educadores, de sus familiares e incluso de la comunidad más cercana.
Este circo en el que los propios niños o jóvenes participan resulta ser una oferta de educación integral. El acento se encuentra en los retos artísticos, tanto los chicos como las chicas. Reaccionan entre ellos a la hora de cooperar y prestar ayuda y deben interaccionar para llevar conjuntamente a buen puerto el espectáculo. El entrenamiento conjunto refuerza la empatía y la cooperación dentro del grupo, a la vez muestra a los participantes que a través del trabajo en equipo se puede crear más que mediante una sucesión de actividades individuales. El entrenamiento y la preparación para un espectáculo de circo fomentan una atmósfera de responsabilidad compartida. La preparación y la presentación de lo aprendido hacen, además, que se entienda la finalidad de la organización y el esfuerzo.

Juan Pablo Bonetti (2009) plantea diferentes ámbitos de trabajo en relación con la propuesta pedagógica en circo o en otras disciplinas artísticas:

  • El cuerpo y el juego como soporte metodológico y pedagógico.
  • La experiencia como forma de adquirir conocimiento, un conocimiento tan importante como el académico.
  • La muestra del producto circo (actuación) como argumento cargado de simbolismo, dado que permite al participante salir del espacio cotidiano (el barrio y las miradas) para ocupar otro diferente (el escenario).

En cuanto al ambiente comunitario y social, visualizamos que el aprendizaje de técnicas circenses y la creación de un espectáculo o de una muestra permite que los participantes ocupen un lugar (el escenario) distinto del cotidiano. Esto habilita una mirada diferente de los miembros de la comunidad, del adulto, o del barrio, hacia él o ella. Por otro lado, tenemos la actuación donde el participante recibe el aplauso, despierta “admiración”, ocupa diferentes lugares de la ciudad promoviendo la mejora de la autoestima y el vínculo con otras realidades.
La propuesta de circo tiene un alcance sociocultural y educativo trascendente y, al promover la participación de sus alumnos (niños, adolescentes, jóvenes, …) potenciando su inclusión, adquiere una profunda dimensión política. Se generan espacios de convivencia social interrelacionando los diferentes elementos, proyectos, entidades y agentes de la comunidad.

Fotografía de Luis Montero

A través del circo del alumno se toma lugar como actor protagonista modificando su autopercepción y poniendo en positivo la relación que establece con la comunidad.

Y es dentro de este marco que se hace necesaria la formación de formadores (Alcántara: 2010) para poder asegurar la continuidad de estos proyectos manteniendo una calidad formativa adecuada, en la que se continúa trabajando en la línea de transformación de la persona y la educación en valores a través del circo como disciplina artística.

Antonio Alcántara
@Antalcantara
Activista Cultural y Educador Social.
Coordinador de l’Àrea de Formació i Circ Social de l’Ateneu Popular 9Barris
www.ateneu9b.net

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